La operación le ha dado una “nueva oportunidad” a Carme, después de que una bacteria le destrozase el rostro.
Una grave infección de origen bacteriano dejó a Carme con severas secuelas en el rostro. No obstante, el Hospital Vall d’Hebron ha realizado con éxito el primer trasplante de cara del mundo a partir de una donante que recibió la eutanasia.
Es la tercera de estas operaciones que ha realizado el centro médico, de un total de 6 practicadas en España y 54 a nivel mundial.
En España, Vall d’Hebron realizó en el año 2010 el primer trasplante total, después de que los dos primeros parciales se hubieran practicado ya en Valencia y Sevilla en el año previo, en 2009.
El microbio avanzó por los tejidos faciales hasta causar una necrosis extrema que acabó destruyendo gran parte de su cara. “No podía alimentarme porque no lograba abrir la boca, había perdido parte de la nariz y tenía serios problemas para respirar; mi aspecto era muy duro y me resultaba imposible llevar una vida normal”, explica. Su día a día quedó completamente paralizado y se encerró en casa, sin apenas salir.
Sin embargo, hace pocos meses su situación dio un giro inesperado. “Fue como ver una luz al final del túnel”, recuerda, al referirse al trasplante facial, extraordinario y altamente complejo, que le realizaron en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona para recuperar las funciones perdidas. A nivel mundial, este tipo de intervenciones apenas supera las cincuenta, seis de ellas en España. El caso de Carme —que ha preferido no hacer público su apellido— resulta además excepcional: se trata del primer trasplante de cara realizado en el mundo a partir de una donante que había accedido a la eutanasia.




