Borja Iglesias, nacido en Santiago de Compostela en 1993, es un futbolista que ha pasado por clubes como el Real Zaragoza, el Betis y el Leverkusen.
En el año 2020 saltó a la fama en internet, debido a que tomó la decisión de pintarse las uñas oscuras con la finalidad de brindar apoyo al movimiento Black Lives Matter y concienciar sobre el racismo.
A pesar de que Iglesias consiguió su objetivo y fomentó la conversación sobre el tema de la xenofobia en el ámbito del fútbol, recibió una gran cantidad de críticas por parte del sector más conservador.
El futbolista lleva años recibiendo numerosos insultos y que, con ello, confirma que la sociedad aún no está lo suficientemente avanzada.
Asimismo, Iglesias decidió responder, en X (Twitter), «Me pinto las uñas, porque es una forma de concienciarme y luchar desde mi posición contra el racismo. Pero también me viene bien contra la homofobia. Además, tengo que admitir que me gustan», manifestó. Con ello, a pesar de ser criticado, logró ganarse la simpatía y el apoyo de numerosos fans y personajes conocidos.

Este domingo 18 de enero, numerosos aficionados del Celta acudieron a Balaídos con las uñas pintadas como gesto simbólico de apoyo a Borja Iglesias y de rechazo a la homofobia y la masculinidad frágil.
La idea nació en el seno de una peña y, en cuestión de días, fue asumida por el conjunto del celtismo. También por el propio club, que no dudó en respaldarla.
El celeste fue el color preponderante, aunque los hubo que se presentaron con el 1923 (año de fundación del Celta) o con un panda (el mote de Borja Iglesias) dibujados en sus manos. Tampoco faltaron banderas gallegas.
No obstante, numerosos intolerantes, no aceptan que un futbolista practique la manicura y recurren a los insultos más groseros, homófobos.
Como consecuencia, ayer Balaídos se enfocó en generar un espacio libre de homofobia, como también pretende serlo de machismo, racismo o fascismo a los que Borja Iglesias lleva años plantando cara.



